Todos tenemos algo llamado la percepción o noción de las cosas. Esto lo aplicamos a casi todo lo que conocemos y hacemos. Estamos en constante reafirmación de la percepción que tenemos de las cosas que nos rodean y adornan nuestro contexto. Tanto las cosas como las personas hacen parte de nuestro sentido de percepción y es por este que nos armamos una historia o una noción aparente de las cosas.
Un ejemplo de ello, es la forma en que construimos a amistades, aun así sean de años atrás uno sabe en qué son buenos, malos, que les gusta y que no, por resto uno muchas veces tiene varios amigos y no solo uno. Esto también pasa con el presupuesto y el gasto, aunque son muy pocas las personas que son organizadas y llevan una minuta estricta de sus ingresos y gastos, el resto solo cuenta con algunos datos y su percepción sobre lo que ha gastado y lo que le ha entrado, además de tener una noción de cuanto le queda de crédito y demás músculos financieros que tenga en su poder.
Ya que el consumo puede estar condicionado en algunos casos por la percepción de gasto de la gente, el estudio de la alianza Views Colombia RADDAR contiene un eje de percepción de compra con el cual se mide la percepción sobre el gasto en el pasado, preguntando si gasto más, menos o lo mismo que el mes pasado. Para mayo de 2011 las personad dicen haber comprado las mismas cosas del mes pasado como respuesta global, seguida por menos cosas y finalmente por más cosas que el mes pasado.
Este resultado para los últimos tres meses muestra como la percepción de más cosas se ha incrementado, mientras que la de las mismas cosas ha venido disminuyendo. Esta tendencia es muy parecida a la percepción de las mujeres en comparación a la de los hombres, donde ellos afirman que están comprando las mismas cosas del mes pasado en mayor proporción a las mujeres.
Al obtener los resultados por grupos de edad, los jóvenes perciben comprar menos cosas, teniendo alteas menciones en más cosas, en el transcurso de estos meses, mientras que las personas de edad también tienen esta percepción en mayor medida. entre solteros y casados, las percepciones no son muy distintas, pero los casados afirman poder comprar menos cosas que el mes pasados a diferencia de los solteros, aunque estos últimos tienen menores menciones en comprar las mismas cosas en el mes anterior.
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