miércoles, 22 de junio de 2011

LA GRATA EXPERIENCIA DE COMPRAR UN LIBRO


Por Camilo Herrera Mora

Muchos de los que somos lectores, pese a tener Kindle, disfrutamos la romántica experiencia de comprar del libro. Este camino es mucho más complejo que escoger un libro y pagarlo, ya que siempre que se cruza la puerta de La Nacional, Lerner o Forum, la tentación abunda.

A diferencia de otras categorías de consumo, entrar a una librería es entrar a un espacio donde los productos parecen infinitos y los vendedores son altamente capacitados; no hace mucho tuve la fortuna de ir a la Librería Nacional de Unicentro a comprar unos libros sobre historia económica de Colombia y revise como le iba a mi libro “consumiendo” en ventas en ese local y el vendedor me dijo que estaba rotando bien, y en la mitad del diálogo me encontré con un bello momento: ese vendedor, Daniel González, era el mismo que me había vendido a mí siempre mis libros de universidad, economía, filosofía y mercadeo durante los últimos diez años por lo menos.

Este es un fenómeno en el que le queda muy difícil competir a otras tiendas como las de ropa o almacenes por departamentos, ya que un vendedor que lleva en el mismo local más de diez años conoce perfectamente la categoría e inevitablemente causa clientes fieles y satisfechos.

Comprar un libro cuando se sabe que se quiere es muy simple, pero los lectores tenemos esos arrebatos de antojo de lectura, que son similares a cuando uno tiene un antojo de comida pero uno no logra ubicar el sabor; así pasa con los libros, cuando uno entra a la librería pensando en que quiere leer algo pero no sabe qué, y es aquí donde La Nacional, Lerner y Forum tienen una gran delantera en Bogotá, porque no sólo venden libros, sino que venden respuestas y satisfacciones.

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