Hablar del sector de la restauración (restaurantes), es hablar de uno de los universos más amplios de oferta y consumo de cualquier ciudad de nuestro país, solo en el caso de Bogotá el consumo de alimentos representa el 32% de su bolsillo amable lector, y en el caso de la Comidas por fuera del hogar el 6% del mismo, teniendo además de presente, que es una categoría cada vez más representativa dado el incremento de los ingresos per cápita de los colombianos durante los últimos 5 años, y la transformación progresiva que ha venido teniendo la estructura familiar, especialmente en nuestras ciudades.
La oferta, no ajena a las modificaciones del consumo ha respondido de manera interesante a los guiños del consumidor, y de manera progresiva ha ido construyendo escenarios cada vez más innovadores y más elaborados llevándonos a la construcción de experiencias satisfactorias y que van mucho más allá del acto mismo de comer. Hoy caminamos por la senda de la comida sana, con mayor valor agregado y con una exigencia de servicio de alta calidad por parte del comensal.
Teniendo este contexto, se teje entonces este espacio dedicado al comprador y consumidor, que en el caso de hoy aborda el restaurante como teatro.
La semana pasada tuve la fortuna de visitar dos restaurantes de amplio reconocimiento en la ciudad. El martes estuve almorzando con mi esposa en Verde Oliva, ubicado en el complejo empresarial de la calle 116 con carrera 7ª y el domingo estuvimos de almuerzo familiar en uno de los restaurantes de Archie´s ubicado en centro comercial San Rafael, y ambos casos nos vimos motivados por el reconocimiento, experiencia y promesa de calidad articulada a sus marcas.
En el primero de los casos, a pesar de ser un martes en horario de almuerzo y con un flujo importante de visitantes, la atención, la calidad de los productos y lo innovador se hizo presente como una constante que llamó poderosamente mi atención; desde la disposición de los espacios del lugar, hasta el producto final (un plato), siempre sentí el cumplimiento de una propuesta de valor y una búsqueda de identidad que me dejo no solamente satisfecho, sino con muchas ganas de volver.
En cuanto a Archie´s, vivimos la típica escena de un domingo de almuerzo en familia, es decir, un importante tráfico de personas en un centro comercial y especialmente en la plazoleta de comidas; un restaurante casi lleno, pero con una buena disposición de los espacios, una atención amable y atenta, y la demora típica que denota un grueso volumen de comensales; pero en lo que a mí respecta, una amplia inconformidad en el producto final en los tres factores claves de un buen plato: imagen, temperatura y sabor; situación que me hizo sentir incumplida esa propuesta de valor que siempre ha estado detrás de una marca como esta, y que de hecho, me dejo con pocas ganas de volver.
Tener el reconocimiento de marca en el sector alimentario, exige cada vez más experiencias altamente definidas, exige la dedicación del artesano o del joyero, exige un compromiso férreo y casi romántico con el cliente; y más aun tratándose de los sentidos, exige el cuidado de los detalles, porque recuerde usted que mas allá de la imagen de la marca, está por delante un compromiso con la buena mesa.
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