Saira Samur Pertuz
Saira.samur@raddar.net
La necesidad de comprar un desodorante suave por la sensibilidad que me caracteriza, hizo que el jueves 27 de enero me dirigiera a varios sitios en busca del mismo. Mis lugares de posible compra estuvieron focalizados en 4 sitios específicos: Locatel, una droguería y una tienda por pepe sierra y finalmente el Carulla de la misma zona. Al llegar al primero, me encontré con una gran variedad de productos de diferentes marcas, olores, presentaciones y sobre todo para cada tipo de piel, al no tener claro cuál era el mejor o cual se acomodaba mejor a mi necesidad, le pregunte a una de las asesoras del almacén, que si bien por su atuendo puede concluir que no era de esa sección tenía una completa información de los productos que ahí se ofrecían o por lo menos del que yo estaba buscando. Ella me ofreció un desodorante medicado pues a diferencia de los comerciales “era un desodorante sin olor e hipoalergenico”, características que pude corroborar al mirar sus componentes, claramente el diferencia en precios de esta respecto a las marcas que normalmente están en el mercado (NIVEA, DOVE, OBAO, REXONA, etc.) son abrumadoras, sin embargo, la atención y el conocimiento de los productos que cumplan con las necesidades de los clientes me agrado.
Seguí mi camino en busca de otras opciones. Fue así cuando me dirigí a una droguería aledaña, en donde si bien no había la misma variedad de productos, se encontraba aquel desodorante medicado que me habían ofrecido antes, el conocimiento de los productos evidentemente no fue el mismo, es decir, la preocupación por ofrecer un producto que produzca la satisfacción del cliente y garantice su fidelidad bajo comparativamente; aunque cabe resaltar que el señor que me atendió fue muy sincero y me dijo que solo tenía esos productos y que no estaba del todo seguro si esos me podían servir, aunque tenía a la mano el desodorante medicado que evidentemente era el que más se acomodaba a lo que yo estaba buscando, lo que pude concluir fue que el droguista perdió un cliente por falta de información.
Luego recurrí a una tienda del mismo sector, tienda que hace parte de lo que conocemos en el argot popular como cigarrería, en donde los únicos desodorantes que ofrecía “el vecino” eran en sobres y solo tenían 2 marcas, la hospitalidad con la que reciben al cliente es incomparable, el tendero me dijo que podía conseguir más variedad en la farmacia y obviamente me vine con la tarjetica de los domicilios, es decir, si bien no encontré el producto, las atenciones y las recomendaciones no pudieron faltar, cualidades que motivan a frecuentar un sitio.
Finalmente y ya cansada de caminar me dirigí al Carulla, aparentemente en cantidad y precios era similar que Locatel, pero la ayuda que me brindaron no fue la misma. La persona que me colaboro se le notaba también que no era de esa sección pero a diferencia de la otra, esta no tenía mucha información acerca del producto que estaba buscando, aunque se esmero por encontrar un desodorante que se adecuara a mis necesidades leyendo minuciosamente cada una de las etiquetas. Al final, no compre el desodorante porque después de tanto caminar y ver los mismos productos, no encontré ninguno que realmente me convenciera.
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