miércoles, 22 de junio de 2011

EN DONDE QUEDAMOS LOS COLECCIONISTAS



Por Rubén Darío Pulido Henao

Es difícil perder repentinamente lo que queremos, más aún, si no está en nuestras manos volver a tenerlo. Esto tuve que aprenderlo a muy corta edad. Desde que era niño desarrolle un enorme gusto por las chocolatinas jet, algo que hoy en día no tiene el mismo significado y la razón es esta: Como muchos quizá, fui un coleccionista de cromos del álbum de historia natural jet, el álbum de la década de los 90, dicho álbum tenía 508 láminas; poco después en una nueva edición se cambiaron algunas laminas y los números y figuras de las mismas ya no correspondían a los que tenía el viejo álbum; en efecto una nueva versión había llegado al mercado, sin lugar a duda mi álbum que estaba casi lleno sería un álbum incompleto para siempre. ¿Qué hacer entonces para llenar un álbum que se ha convertido en una tradición, cuando una empresa ha tomado una decisión unilateral olvidando casi por completo la importancia del consumidor?

La respuesta más obvia es quizá la resignación; indiscutiblemente no se trata de cualquier colección ya que la emoción de llenar el álbum reside precisamente en el azar de destapar una chocolatina y encontrar las láminas faltantes. En lo que a mí respecta, no sería lo mismo comprarlas a un vendedor de cromos, ya que evidentemente el álbum quedaría lleno pero mi orgullo totalmente vacío.

Tengo que reconocer los esfuerzos de Nacional de Chocolates por cubrir las crecientes demandas y entender los comportamientos generacionales de los colombianos, sin embargo muchas veces cuando se intenta innovar se debe tener la cautela de mantener las tradiciones que han penetrado en lo más profundo de nuestros corazones; siempre con la firme intención de llegar a todos nuestros consumidores, los viejos, los no tan viejos, los jóvenes y niños.

Al comprar la chocolatina claramente pude observar que ahora son autoadhesivas y que adicionalmente el álbum se puede llenar de forma virtual, cuando en mis tiempos se pegaban con colbon y el álbum se reclamaba con 40 envolturas en las tiendas de reparto. Es aquí donde ahora comprendo que definitivamente las generaciones han cambiado y que en virtud de ello empresas como Nacional de Chocolates se han enfocado en el consumo infantil y juvenil, olvidando a aquellos viejos consumidores.

La pregunta es: ¿Por qué descontinuar un álbum si puedes generar opciones para los distintos usuarios?, chocolatinas pueden haber para todos; para aquellos que tienen álbumes como yo, para aquellos que prefieren las cromos con nueva imagen y autoadhesivas; preservando así los valores y la tradición de la que tanto nos jactamos los colombianos sin perder el rumbo hacia la innovación.

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