lunes, 20 de febrero de 2012


Columna para el mistery Shopper
Diario La República
Sábado 12 de noviembre de 2011
Fabian Leonardo Garcia
Gerente Comercial - Raddar Ltda

Mi nombre es Fabián García, tengo 30 años y me gusta el rock. Soy de los que Piensa que disfrutar de experiencias en vivo vale mucho más que un cd o un acetato reposando en un estante. Sé que hay muchos como yo y por esto y por solidaridad con un amigo decidí escribir esta columna.
En días pasados recibí una llamada de un amigo ofreciéndome la posibilidad de ir al concierto de Aerosmith para día 3 de noviembre de 2011 pues él estaba por fuera de la ciudad y al parecer no podía asistir. Al comienzo no acepté su propuesta, además que el valor de la boleta era un poco alto 370mil y no los tenía presupuestados para esa fecha y no lo iba a hacer.
Luego de tanta insistencia por parte de mi amigo, por curiosidad decidí averiguar el valor en el mercado y me encontré con una gran sorpresa: El precio de las boletas en groupon y en el mercado secundario estaban por el orden de los 150mil pesos. Por tal motivo y con menor razón iba a ir. Finalmente, después de negociar precio y forma de pago accedí comprarle la boleta a mi amigo por el valor de 150mil pesos. Esa misma tarde asistí al concierto para encontrarme con una sorpresa mucho mayor: A una hora del concierto aún estaba el 70% del escenario por llenar lo cual me llevó a pensar en la organización y en el eventual fracaso del evento.
También me llevó a pensar en lo frustrante que puede ser para uno como consumidor tener una depreciación de su activo de más del 50% en 4 meses, cuando en el momento de lanzamiento hace 4 meses se había agotado supuestamente la boletería.
Yo sé que en esta caso Ricardo Leyva organizador del evento tiene una obligación gigantesca con sus accionistas o inversionistas y es asegurar el correcto retorno de sus recursos, y sé que no tiene obligación alguna con sus usuarios pues pagaron por una boleta para ir a un concierta y les están cumpliendo con el concierto, independientemente si el que está al lado pagó más o pagó menos. Pero hay un costo demasiado alto y es el costo de riesgo del consumidor el cual pienso no han tenido en cuenta a la hora de planear el evento. Pienso que estas actividades lo único que generan es desconfianza en el consumidor y que éste lo pensará más de una vez al momento de adquirir una supuesta promoción y preferirá esperarse a último momento para tomar una decisión de compra. Además de esto le quita seriedad no solo a la compañía organizadora sino al sector y al canal de comercialización que en este caso es túboleta.

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