Columna para el mistery Shopper
Diario La República
Sábado 12 de noviembre de 2011
Fabian Leonardo Garcia
Gerente Comercial - Raddar Ltda
Mi nombre es Fabián García, tengo
30 años y me gusta el rock. Soy de los que Piensa que disfrutar de experiencias
en vivo vale mucho más que un cd o un acetato reposando en un estante. Sé que
hay muchos como yo y por esto y por solidaridad con un amigo decidí escribir
esta columna.
En días pasados recibí una
llamada de un amigo ofreciéndome la posibilidad de ir al concierto de Aerosmith
para día 3 de noviembre de 2011 pues él estaba por fuera de la ciudad y al
parecer no podía asistir. Al comienzo no acepté su propuesta, además que el
valor de la boleta era un poco alto 370mil y no los tenía presupuestados para
esa fecha y no lo iba a hacer.
Luego de tanta insistencia por
parte de mi amigo, por curiosidad decidí averiguar el valor en el mercado y me
encontré con una gran sorpresa: El precio de las boletas en groupon y en el
mercado secundario estaban por el orden de los 150mil pesos. Por tal motivo y con
menor razón iba a ir. Finalmente, después de negociar precio y forma de pago
accedí comprarle la boleta a mi amigo por el valor de 150mil pesos. Esa misma
tarde asistí al concierto para encontrarme con una sorpresa mucho mayor: A una
hora del concierto aún estaba el 70% del escenario por llenar lo cual me llevó
a pensar en la organización y en el eventual fracaso del evento.
También me llevó a pensar en lo
frustrante que puede ser para uno como consumidor tener una depreciación de su
activo de más del 50% en 4 meses, cuando en el momento de lanzamiento hace 4
meses se había agotado supuestamente la boletería.
Yo sé que en esta caso Ricardo
Leyva organizador del evento tiene una obligación gigantesca con sus accionistas
o inversionistas y es asegurar el correcto retorno de sus recursos, y sé que no
tiene obligación alguna con sus usuarios pues pagaron por una boleta para ir a
un concierta y les están cumpliendo con el concierto, independientemente si el
que está al lado pagó más o pagó menos. Pero hay un costo demasiado alto y es
el costo de riesgo del consumidor el cual pienso no han tenido en cuenta a la
hora de planear el evento. Pienso que estas actividades lo único que generan es
desconfianza en el consumidor y que éste lo pensará más de una vez al momento
de adquirir una supuesta promoción y preferirá esperarse a último momento para
tomar una decisión de compra. Además de esto le quita seriedad no solo a la
compañía organizadora sino al sector y al canal de comercialización que en este
caso es túboleta.
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