Soy una consumidora frecuente de galletas de avena, realmente este producto es mi debilidad. Por ello, usualmente realizo varias compras al día del mismo, al no tener un sitio específico donde comprarlas es común que esta acción la ejerza en varios locales donde distribuyan este producto. En días pasados, fui a 3 lugares diferentes un mismo día, lo extraño de este día no fue la cantidad de lugares que visite, sino que eran tan diferentes entre sí que me permitió hacer un análisis de mi hábito de compra y consumo. Pues bien, la diferencia principal y motivo de esta columna, fue el nivel de precios que manejaban.
En la mañana, antes de entrar al trabajo, hice la compra de la galleta en una panadería reconocida y cercana a mi sitio de trabajo (usualmente la primera compra la hago allí): La panadería auto pan, en este sitio la galleta de avena tiene un valor de $900. Alrededor del mediodía, fui al Carulla de la 116 con 15 y compre en el café OMA ubicado allí, otra galleta por un valor de $1.900. Finalmente, al caer la noche y dirigiéndome al curso de inglés, pase por un American Cheseecake cercano a mi casa y compre otra galleta por un valor superior a los 3000 pesos. Esta última situación me dejo un tanto atónita, teniendo en cuenta que el valor que normalmente destinaba a esta compra oscilaba entre los $1000 y los $2000.
Evidentemente, existen diferencias en cuanto a características del producto, es decir, ingredientes, sabores, empaques e incluso el mismo local. Sin embargo, al ser una diferencia bastante notoria y un tanto exagerada, me llevo a pensar: ¿qué tanto influye el poder de la marca sobre el precio de un producto? O ¿el sitio donde se encuentre ubicado sobre el mismo? Pues bien, al parecer la influencia es más grande de lo que pensaba, ya que si bien para otros muchos productos estas preguntas resultan obvias, en ocasiones a compras mínimas hacemos caso omiso de las mismas y realmente en todos los productos que encontramos disponibles en el mercado, existen ciertas variables más allá de las intrínsecas que inciden y recaen fuertemente sobre el precio. Aunque no tengo queja alguna de la calidad del producto en este último sitio, al tener la posibilidad de comparar en mi lista de opciones pensaría varias veces antes de volver a comprarlo allí. Como lo dije anteriormente, no por la calidad porque en los tres sitios es igualmente bueno el producto y de pronto por esto el mayor impacto de esta situación sobre mi acción de compra, sino porque existen ciertos abusos con el poder o no de una marca que incomodan e influyen al momento de tomar una decisión de consumo.
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